
Las más comunes, son las infecciones respiratorias agudas, por lo que es importante que una vez que se presente un cambio brusco en la temperatura corporal, el paciente no se automedique, y acuda directamente a recibir atención médica, ya que cualquiera de estos padecimientos si se complica, puede derivar en neumonía.
Por ello, es necesario evitar cambios bruscos de temperaturas, reforzar la higiene de manos, evitar tocarse ojos, nariz y boca; al toser y estornudar usar el ángulo interno del brazo; limpiar con agua y jabón objetos de uso común; consumir alimentos ricos en vitamina C y frutas de temporada, así como mantener una buena hidratación.
Es por ello que la vacunación a menores de 5 años y mayores de 60 años, es primordial en esta época del año, así como a la población de riesgo, que son mujeres embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas.
Es importante protegerse del frío usando ropa gruesa, y suficientes cobijas por la noche, poniendo mayor atención en la población vulnerable, al igual que evitar contacto con personas enfermas o protegerse adecuadamente.
Por lo cual se invita a la población a atenderse oportunamente en caso de presentar cualquier enfermedad, así como extremar precauciones a fin de evitar quemaduras o intoxicaciones con monóxido de carbono, por el uso de anafres y braceros.
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